jueves, 1 de julio de 2010
No olvides los días hermosos.
Cuando estás cansado, cuando estás en desacuerdo con lo que te rodea, cuando estás desesperado y te sientes profundamente desgraciado, acuérdate tan sólo un momento, de los días hermosos, cuando reías y bailabas, cuando estabas alegre con todo como un niño sin problemas. ¡No olvides los días hermosos! Cuando el horizonte por lejano que lo veas aparece oscuro, sin "luz", cuando tu corazón está lleno de tristeza y quizás, también, lleno de amargura, cuando aparentemente toda esperanza de nueva alegría y felicidad ha desaparecido, te lo suplico, busca cuidadosamente entre los recuerdos los días hermosos. Los días en que todo iba bien, sin nubes en el cielo, cuando cerca de ti había alguien que te hacía sentir con resguardo, cuando podías todavía entusiasmarte por la persona que hoy te ha desilusionado o, quizás, engañado. ¡No olvides los días hermosos!¡Si los olvidas no volverán más! Vuelve a ser dueño de ti mismo. Llena tu espíritu de pensamientos alegres, tu corazón de dulzura y de amor, tu boca de una sonrisa, y todo volverá a ir bien.
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