Hoy simplemente, busqué, el problema que no para de atormentarme, deteniéndome entre miles de personas solo aprecié tu mirada, entre la de un millón de gente. Busqué el eco de tu voz en mis pensamientos, cuando comprendí, que lo había olvidado, y que aunque, intente autoconvencerme de que no te necesito, tu recuerdo sigue en mi cabeza como una llama que ni el agua del mar conseguiría derribar. Ya no se si te quiero, o si simplemente, vuelvo a buscar en tus palabras mi consuelo, busco a ese chico, que sin querer un día perdí, sin apenas darme cuenta de cómo, me encontré nuevamente tomándome un cubata, buscándote a mi lado, buscando tu risa en la de la gente, buscando tu mirada clavada delante de mis ojos, escuchándome como siempre, desde uno metros, sin tocarnos, pero sintiendo como el espacio entre los dos, podía palparse con las manos, y con un solo dedo, podíamos alcanzar al otro.
Hace tiempo que no nos vemos, no negare que te sigo buscando, voy a aquellos sitios a los que un dia me llevaste, y sin querer miles de recuerdos vuelven a mi mente, millones de sonrisas y miradas, y ahora…. Simplemente nada.
Nada de ti, nada de mí, nada de nosotros quedan en aquellos lugares vacios, donde siento que nuestras confidencias se quedaron en el aire, y el recuerdo de los dos sentados, quedó escondido en algún recoveco de esta playa.
Pero te echo de menos, es que me siento vacía sin ti, ojala pudieras comprenderme, no es tampoco que este obsesionada de ti, ni que busque besos, ni abrazos románticos en cualquier atardecer, ni en cada esquina que recorrimos algún día juntos, no. Y me engañaría si pensara, que no podria vivir sin ti.
Un vez me dijeron, que es más fácil hablar con un extraño que con un amigo de toda la vida, no saben cuánta razón tienen aquellos que lo dicen, algún día por decir, es tan cierto como que jamás llegaras a leer esto, ni te dejare, no puede ser, y no es no haya confianza es otra cosa, simplemente, soy yo, o lo que queda de mi, en este mundo, plasmado en multitud de palabras, es mi mas intimo ser expresándose, y buscando las palabras oportunas, para que quizás por alguna estúpida casualidad, callera en tus manos, o en otras, alguien intentara comprenderme.
Nunca imaginé, que se pudiera echar tanto de menos a un desconocido, ese desconocido, que apareció un día, en el momento oportuno, discutiendo sobre el comunismo y se encontró con una chica que le debatía, con miles de proyectos y de ilusiones, una amiga, una mirada que simplemente decía en mi puedes confiar. Y me deje de llevar. Buscando en tus palabras amistad, y una persona a la que poder contarle cualquier cosa. Sólo estábamos los dos, ni lazos familiares ni amistosos, no conocíamos a nadie del otro, y creamos un vinculo fuerte, o al menos eso sentí. Luego llegaron las complicaciones, las excusas, las presentaciones de amigos, nos introdujimos en el ambiente del otro, lo pasamos bien en fiestas hasta el amanecer, y cervezas en el indio, contándonos todo lo habido y por haber, sabiendo que si se lo contábamos a alguien, no nos enteraríamos, ni nos importaría que pensarían los amigos del otro, solos tu y yo, ante un mundo de expectativas. Creyendo en una amor que cada vez era más fuerte, y llegaron los te quiero, como amigos por supuesto, los abrazos después de una larga tarde llorando, el arreglarme para verte, la opinión en contra de mis amigas, de mis padres, de mi novio, que no comprendían que tus palabras y tu personalidad me atrajeran tanto, no te equivoques, jamás me sentí utilizada, me sentí yo, por una vez con otra persona que no fuera mi novio, podía mostrarme entera, tal y como soy, yo en estado puro, no tenía que ser actriz de nada, ni la princesa de mi propio cuento de hadas, solo yo.
Me gustaba esa sensación de libertad, de desenfreno, me encantaba como la gente nos miraba por la calle mientras hablábamos de temas filosóficos, o de cualquier cotilleo, el gusto de sentir como nos miraban mientras estábamos en el bar, tomando algo, preguntándose tal vez, donde y cuando acabaría la noche, sin entender, que la noche no acabaría ni con un beso en la mejilla, solo con un simple hasta mañana, en la puerta de mi casa.
Paseos al perro, idas y venidas supuestas en busca de tabaco o chucherías, que ambos sabíamos que simplemente era la excusa para sentarnos a hablar y reírnos sin parar.
Se que me echas de menos, al igual que yo a ti, pero ¿sabes que es lo más triste de todo esto? Que ninguno de los dos, somos capaces de hablar con el otro, supongo, que el futuro y el destino serán los que decidirán, aunque me encantaría, que tú también escribieras algo para mí, como un día me pediste tu a mí, y pudiéramos simplemente volver a contarnos todos nuestros secretos
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